miércoles, 6 de abril de 2016

ABSURDO



El Maestro no dejaba de restregar un ladrillo
contra el suelo de la habitación en la que
estaba sentado su discípulo, entregado a la
meditación.

Al principio, el discípulo estaba contento,
creyendo que el Maestro trataba de poner a
prueba su capacidad de concentración. Pero
cuando el ruido se hizo insoportable,
estalló: «¿Qué diablos estás haciendo? ¿No
ves que estoy meditando?»

«Estoy puliendo este ladrillo para hacer un
espejo», replicó el Maestro.

«¡Tú estás loco! ¿Cómo vas a hacer un espejo
de un ladrillo?»

«¡Más loco estás tú! ¿Cómo pretendes hacer un
meditador de tu propio yo?»


ANTHONY DE MELLO

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Pedro Salinas